La `reina´ de los Alpes

• Porque no sólo existe el esquí y el snowboard como deportes de nieve, Val d’Isère te propone mucho más.

texto:Patricia López  fotos: www.france-vacances.dk
Otras alternativas en Val d'Isère Entrada a Val d'Isère
Paseos a pie, en trineo tirado por perros o en raquetas, descensos motorizados en kart, quad, coche o moto de nieve, escaladas a cascadas de hielo, esquí con pieles de foca, esquí de fondo, bautizos en parapente o en ultraligero que sobrevuelan las cumbres, pista de patinaje, descensos de esquí nocturno… Sin olvidar la completa gama de actividades de relajación: masajes, sauna, jacuzzi, yoga, sesiones de cine, visita a la granja, cursos de pastelería…

La estación tiene una parte antigua llena de tradición y encanto, contrastando con los nuevos edificios del centro. Ambos ambientes forman un conjunto armonioso de calles peatonales con tiendas en un ambiente agradable. Los remontes de las pistas están situados en un lateral del valle. En el lado opuesto están los hoteles, apartados de estos remontes y proporcionando así una mayor tranquilidad a la zona. Aunque algunos puedan pensar que esta distancia entre los remontes y el alojamiento es una desventaja, el posible problema queda totalmente solucionado gracias al excelente funcionamiento del Ski-Bus, que te lleva directamente desde los alojamientos a los remontes de las pistas.

Un poco alejados del centro, pero a pie de los remontes, hay más hoteles que gozan de una buena situación para esquiar pero están lejos del centro. Al final del valle está el núcleo de Le Fornet, muy rústico e ideal para quienes quieran disfrutar de una visita cultural. Todo ellos, sin perder ni un instante para realizar tu deporte favorito, ya que este núcleo se encuentra a pie de pistas.

El pueblo
La estación de Val d’Isere está situada en un entorno que te fascinará. El pueblo y sus barrios se extienden a lo largo del valle a 1.850 metros de altitud. La Daille, el Crêt, el village, el Laisinant, el Fornet y en dirección del valle del Manchet, el Joseray, la Legettaz y el Châtelard; son algunas de las zonas que no puedes perderte. Cada uno de estos “barrios”, alberga chalets, capillas, tesoros arquitectónicos, calles llenas de encanto con sus salones de té de carácter íntimo, pequeñas bodegas o elegantes bares en los hoteles... No podrás resistir la tentación de empaparte en cada rincón de este impresionante pueblo integrado en el corazón de la montaña.

Para facilitar los desplazamientos de un barrio a otro, hay habilitados varias líneas de autobuses gratuitos que recorren toda la zona, aunque también se puede ir de un barrio a otro esquiando por las pistas.

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